¿Por qué
siempre surge la necesidad de etiquetar a las personas con las que compartimos
regularmente?... En una conversación entre amigos nació esta inquietud, luego
de repasar una larga lista de denominaciones existentes en el mercado: conocidos
(as), compas, amigos (as), amigos (as) con "derecho", mejores amigos (os), parejas, novios (as),
tinieblos, esposos (as), amantes, los del rato, etc…
En fin, la
variedad de términos surge según las generaciones y culturas, pero lo que siempre
parece trascender es esa necesidad de encasillar a la persona con la que sales,
o con la que te ven repetidamente.
“¿Ustedes qué son?”, por lo general pregunta la gente. Y
muchos podrían responder: “¡no seas tan
vino (a)!, ¡a vos qué te importa!”; pero la verdad es que tarde o temprano
una también cae en la trampa y con cierta pena morbosa termina preguntándole a
algún amigo o amiga lo mismo.
Uno de los
que debatía el tema conmigo en el “chino satánico”, al calor de unos camarones
con huevo, decía que eran las mujeres las que tenían la necesidad de agregarle
títulos a sus relaciones. Yo discrepé enérgicamente al principio, pero luego de
un rato de reflexión me quedó la duda: “¿será
cierto?”…
Los
argumentos dieron para extender una bonita conversación de viernes por la
noche, justo lo que necesitaba para bajar la guardia de una cansada semana de
mucho trabajo, y también me hizo pensar en otra posibilidad al respecto de la
titularidad: “¿será que cuando le agregamos
títulos a nuestras relaciones empiezan los problemas y roces, pues esto hace
que se asuman ciertas ‘obligaciones’ y ‘responsabilidades’ que a la larga
sucumben con la parte bonita de estar con alguien?”…
… No sé, lo
extraño es que muchas veces encontramos parejas que viven juntas y mantienen
una relación estable y, hasta cierto punto, envidiable por muchos años, pero
tardan en firmar su “matrimonio” para que las tensiones visiten sus hogares, socaven
la magia que los unía antes del “papel” y, finalmente, terminen separándose.
Me gustó el
tema para debatir. Creo que es algo que muchos llevamos interiorizado y cada
quien categoriza, de forma silenciosa, a las personas que están a su alrededor, aunque no
siempre se comparten esas escalas de forma pública.
Katmarce—
PD: Mis amigas de Quino me ayudan a ilustrar esta entrada.
PD: Mis amigas de Quino me ayudan a ilustrar esta entrada.








