domingo, 15 de abril de 2012

TARDES DEL AYER


Foto tomada de liliessparrowsandgrass.com
Había sido un día soleado de esos que hacen rechinar los caminos de polvo.  La casa de adobe ya se estaba empezando a refrescar.  En su patio posterior había una pila de cemento, grande, con tres bateas, la del medio alojaba una buena cantidad de agua y las dos de los lados se usaban para lavar ropa y platos indistintamente. Frente a esta pila, se extendía una frondosa planta conocida como “pavón”, de grandes hojas y flores rojas; prácticamente se había convertido en un arbusto alto y tupido, lleno de bifurcaciones y vertientes producto de sus robustas ramas.

Mientras el sol empezaba su retirada silenciosa, las gallinas se iban arrimando a este arbusto dominante, en busca del mejor lugar para su reposo.  Algunas tenían más plumaje que otras, lo que las hacía lucir gorditas y acolchadas como los capullos de algodón que cuelgan de sus botones recién abiertos.

El ritual se repetía una y otra vez, todos los días, a la misma hora.  Las emplumadas tomaban su posición, a falta de espacio en el gallinero, mientras su fuerte cacareo se iba acallando, tal y como lo hace una audiencia bulliciosa que se acomoda para disfrutar de un espectáculo en el teatro.

Poco tiempo después, justo cuando el sol  terminaba de despedirse, las gallinas se acurrucaban unas contra otras, consumían sus picos en sus ropajes y se dejaban llevar por sus sueños simples y ligeros que terminaban cuando apenas empezaba a aclarar el día siguiente.  La luz instalada sobre la pila del patio iluminaba de rebote estos extensos dormitorios improvisados adornados por plumas de tonos otoñales y patas con garras fuertemente aferradas a las ramas del arbusto.

Como si fuera hoy, esta estampa proveniente de aquellos días de infancia aún vive en mi memoria, con la calidez de un recuerdo que nunca morirá y la felicidad que se escondía en la simplicidad de una vida llena de deliciosos instantes de cotidianidad.

Katmarce—

18 comentarios:

  1. Qué difícil es apreciar esos detalles en el momento...dicen que la vida te da madurez para hacerlo. Yo no creo en el término madurez. Creo que la vida, bien vivida, te da perspectiva.

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    1. Hola amigo Canaado... ¿te parece difícil?... Imagínate que si yo no lo hubiera apreciado en su momento, difícilmente lo recordaría con tanto detalle hoy. Pienso que hay días en que andamos más sensibles, más receptivos con estos detalles y, en aquellos días, había más tiempo y espacio para ser más receptivo (al menos en mi caso).

      De "grande" una clase de periodismo me dejó marcada cuando el profe nos dijo que nuestro instinto se podía cultivar al tratar de ver lo cotidiano desde un espejo diferente, cada vez. Ese es un ejercicio que practico cada vez que puedo.

      Saludos,

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  2. Encantadora entrada, Kat.

    Me trae muchísimos recuerdos muy gratos de mi hogar de la infancia y las vivencias de esas épocas tan lejanas ya.

    Será que esos tiempos tan relativamente "simples" te daban chance para apreciar los detalles como este, donde hasta el comportamiento de estos otros "miembros de la familia" era tan evidente como cotidiano.

    Es agradable pensar en ese montón de plumíferos soñolientos que buscaban su acomodo apenas sentían que la tarde empezaba a caer.

    Gracias por agitarme la memoria!
    C.

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    1. Hey Charlie!!, un gusto haber generado esa agitación en tu memoria, tal vez de la misma forma en que sucedió con la mía, mientras escribía este texto...

      Yo soy de la idea que en lo simple, hay una gran cantidad de belleza, tal vez en la misma proporción que en situaciones más complejas, lo que sucede es que nuestra vida tan revuelta no nos permite detenernos a admirar con asombro infantil esos momentos sorprendentes (deberíamos hacerlo con más frecuencia)

      Trataré de compartir en futuras entradas, más de estos recuerdos de oro. Un abrazo,

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  3. Y pensar que ahora las gallinas no saben lo que es escarbar la tierrita, llevarse un aguacero, disputarse un gallo...solas, encerradas y con luz toda la noche para que no paren de poner huevos...

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  4. Cada vez me encuentro un texto completamente distinto en el submarino. Me encanta. Escribes con tanto gusto Kat que dan ganas de escribir uno lo que pueda, la cosa es que no sale tan bonito e inspirado.
    Y de las gallinas que vamos a decir! Que son una belleza, chistosas y hediondas. Detalles que se ven y se ven y en un futuro los recuerdas y te entra un aire de nostalgia, como han dicho los demás por acá.

    Sublime.

    Por cierto, me encanta tu nueva foto, te sienta bien el alegre verde.

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    1. Hola Sergio: De verdad que tus palabras me hacen muy feliz, es bueno saber que te gusta la diversidad de este submarino, reflejo -creo- de mi personalidad inquieta jejeje... Espero sigas navegando por acá...

      Un abrazo (y gracias por el piropo de la foto, jejeje, el verde es mi color favorito, por cierto, y no tiene que ver nada con colores políticos)

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    2. JAJAJAJA nunca pensé en política, puedes estar tranquila. A ver que me dices de American Idol por allá, es el "guilty pleasure" de muchos.

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  5. KATMARCE, amiga, escribe usted de manera muy sugestiva (sugerente) su estampa. Me gusta. De paso me acordé (me hizo acordar) de algo de mi niñez. Mi madre tenía gallinas y vivíamos en un terreno enorme, ella alquilaba la casita, pero el terreno era enorme. Por ahí deambulaban las gallinas, pollos y gallos que tenía mamá. Había que ponerse vivos para encontrar dónde anidaban y cuidar que no se pasaran a anidar a los patios vecinos, igualmente grandes. Era muy bonito ver que al ser las 4:30 de la tarde, por ahí, estuvieran donde estuvieran las gallinas y los gallos, venían a acurrucarse cerca de la casa, en una especie de barandal más que gallinero y ahí iban agachando el pico hasta dormirse, protegidas por latas de zinc. Todos los días. Eran genial ir a ver cuando empollaban y luego ver los polluelos caminando por todo aquel gran patio de casi 50 metros de fondo como por 20 de ancho, por donde pasaban dos acequias, no una, dos, una de norte a sur y otra de este a oeste (por supuesto que fueron entubadas con el tiempo, pero ya no yo vivía ahí). Cuando nos fuimos de esa casa, mi madre de deshizo de las gallinas y se termino esa etapa de mi infancia.
    GRACIAS, KATMARCE, por traerme recuerdos (al igual que con la entrada anterior) y dejarme escribirlos aquí, si piensa que es un abuso, solo me lo dice para no hacerlo más. Nos vemos (ya vi "Los vengadores").

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    1. DW, gracias por visitar el submarino y, sobre todo, por aportarle color con su relato. Siempre son bienvenidas las experiencias de otras personas, eso enriquece el viaje. Los recuerdos de infancia son geniales, trataré de compartir otros cuentos que tengo por ahí, más adelante...

      ¡Qué dichoso que la vio los Vengadores!... Esa es una que está en mi lista.

      Saludos,

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  6. KATMARCE:
    Gracias por extrañar mis críticas, como escribió usted en mi blog. Yo la extraño a usted. ¿Cuándo va a ir a ver Los Vengadores?

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  7. Katicamarcelita, perdoná, pero solo me dieron ganas de una buena sustancia de pollo.
    Bromas mi linda, me encanta leerte.
    Y venite para que veas mi cari.

    No hay como arroz con pollo hecho con gallina.
    Bromas, mi linda.

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  8. Gracias por sus visitas a mi blog y me gusta lo que usted escribe.

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