martes, 20 de diciembre de 2011

UN SALUDO NAVIDEÑO

¿Quién iba a decirlo?... Hace un año yo todavía estaba pensando en abrir o no un blog... Fue gracias a varios amigos que me apoyaron que tomé la decisión de lanzarme en este proyecto tan productivo y bonito.

Sí, es necesario decir que en adelante es probable que hayan pausas más espaciadas en mis entradas. Pero el submarino seguirá haciendo sus viajes, pues esta es la excusa perfecta para ejercitarme y expresar ideas que de otro modo solamente se quedarían en mi mente.

En esta entrada improvisada, aprovecho para desearles a todos mis amigos blogueros una Feliz Navidad..

Los invito para que aprovechemos esta época para compartir con la familia y amigos, hacer un recuento de lo hecho durante el año y analizar las oportunidades para ser mejores en el próximo que se avecina.

Y como la idea es compartir, lo hago a través de esta entrada en la que incluyo una foto que tomé recientemente y, que en lo particular, me inspira bastante, pues es una fiel muestra de la hermosa temporada en la que estamos, con atardeceres divinos que me hacen sentir pequeña y afortunada.

Próximamente estaré con entrada nueva (al menos ya la tengo en bosquejo). Nuevamente, muchas gracias por estar acá.

Un abrazo fuerte,

Katmarce--


martes, 29 de noviembre de 2011

SE REQUIERE ENFOQUE EN LO REALMENTE IMPORTANTE


Falta solidaridad, organización y un frente común para defendernos del Plan Fiscal
En este momento mis sentimientos pasean entre las calles de la indignación y la preocupación. Todo lo que está sucediendo en nuestro país es reflejo de una insatisfacción general ante la incompetencia de los gobernantes, malas administraciones, leyes débiles y falta de liderazgo.

Cada día nos despertamos ante una nueva protesta: los taxistas aplican tortuguismo en las calles, los gasolineros dejan de abastecer las estaciones de servicio durante un día, los motociclistas marchan contra el aumento en los marchamos, los anestesiólogos y los médicos luchan irresponsablemente por sus privilegios, anteponiendo sus intereses particulares por sobre la salud de todos los costarricenses… ¡Qué mal!

En lo personal, me siento en medio de un caos. Siento como si un torbellino estuviera naciendo con el impulso necesario para convertirse en huracán, pero lo peor de todo es que no tiene un rumbo definido y nos va a dejar destechados a todos.

No quisiera pensar que existe mano negra detrás de estos movimientos desarticulados solo para crear una nube de humo ante algo todavía peor que es la aprobación de un Plan Fiscal inconsistente e injusto. Más bien deseo pensar que al final, todos nos uniremos en un frente común que obligue a la clase política a trabajar como se debe, en busca del bienestar común.

Mucho se ha dicho del Plan Fiscal y tampoco soy una entendida en la materia, pero entre lo que he leído y conversado con los que más saben del tema queda evidente que nos van a sonar. No solo se trata de una imposición de un 1% de más en lo que se conoce hasta ahora como el Impuesto de Ventas, sino que también se amplía su aplicación a otros servicios y productos que hoy están exentos.

¿Quién no tiene un préstamo en estos días?, ya sea a través de una tarjeta de crédito o porque ha comprado algún electrodoméstico a pagos en algún local comercial, son pocas personas las que están libre de pecado. Es así como todos estos mortales (incluyéndome), el otro año tendremos que agregarle a nuestra cuota mensual un 14% de más sobre el monto que pagamos de intereses, en caso de que el proyecto sea aprobado.

¿Y qué me dicen de los servicios de electricidad y agua?... El Gobierno dice que no nos preocupemos porque no se gravarán… ¡ERROR!... Resulta ser que quienes consumen más de 250 Kw/h en electricidad o 40 metros cúbicos de agua por mes deberán pagar el 14% del IVA.

La famosa canasta básica que agrupa productos “esenciales” para vivir dignamente y que están libres del pago de impuestos, se pretende recortar en 600 productos aproximadamente, lo que quiere decir que estos 600 productos, que hoy están libres del Impuesto de Ventas, nos costarán un 14% más caros para el otro año. Y esos son solo algunos ejemplos.

No conformándose con el impacto directo, las nuevas cargas también perjudicarán a profesionales independientes y pequeñas y medianas empresas que posiblemente se verán en aprietos económicos para seguir manteniendo a muchas familias que dependen de su existencia.

De esta forma, no solo se trata de afectar a grandes compañías extranjeras o a las instaladas en las Zonas Francas (que también están luchando por mantener sus inversiones en el país), sino que se trata de poner en riesgo la estabilidad de todo el país y la estabilidad individual de cada uno de nosotros al trasladar estas cargas a los ticos en general.

El dinero perderá su valor actual. Todos nos veremos estrujados. Por eso, es necesario hacer consciencia y unirnos como pueblo solidario para que exijamos un mejor control en la recaudación de impuestos y una revisión detallada de esas injustas cargas impositivas, ya que éstas solo se convertirán en remedios paliativos para solventar momentáneamente el verdadero problema.

Katmarce—

domingo, 13 de noviembre de 2011

ANCLADA EN UNA RAMA SECA


Foto tomada del eltiempohabitado.wordpress.com
Es solo una cinta gruesa de tela amarrada a una rama seca de un árbol.  Un retazo descolorido que alguien dejó ahí, algo carcomido por el tiempo y la intemperie.  En esta época del año, el viento es fresco y un poco más fuerte de lo normal, por lo que el trozo alargado de algodón y poliéster ondula en un saludo eterno al compás de la corriente de aire.

Es noviembre… Y la brisa particularmente es deliciosa al contacto. El viento sacude todo lo que se le enfrenta, de forma delicada pero rígida. Su aliento es frío pero a la vez encierra una calidez natural propia de los recuerdos y de noches antiguas colmadas de charlas animadas. Esa mano transparente que alienta a la cinta ondeante se introduce sigilosa en mi pelo y me acaricia de una forma única, como lo haría un enamorado en un primer encuentro por mucho tiempo anhelado. Yo simplemente cierro los ojos y sonrío.

Es de noche. Una noche espectacular que combina perfectamente con la corriente de aire y con la cinta solitaria que lucha por desatarse del ancla impuesta por unas manos incautas y desconocedoras de este desesperante final.

La negrura de la noche es tan profunda como el vacío que aún distancia al tiempo, el espacio y el conocimiento; sin embargo, una luna vibrante se impone al igual que aquellos reyes que lideraban grandes batallas desde tronos de oro con lanzas listas para salir a combate.  El círculo perfecto de luz blanca matiza los grises y amarillos tétricos entremezclados con las escamosas nubes, a veces acomodadas en forma de escalerilla y otras veces como pinceladas en movimiento rápido hechas por un novato pintor entusiasmado.

Sin ningún aviso, una ráfaga más fuerte reclama su espacio y la cinta nuevamente pide a gritos su liberación. Algunas esquinas ceden pero no lo suficiente. Faltarán muchas noches como esta, muchas brisas tormentosas que le permitan al fin encontrar la paz y la libertad necesaria para llegar a nuevas ramas y horizontes de celajes nocturnos, silenciosos y algo embarrados por la nostalgia de suspiros olvidados.

Todos cargamos cintas como esta en el corazón, junto con muchas noches de luna llena y brisa fresca que revolotean entre la piel y el alma. Telas alargadas que solamente se convierten en un pequeño adorno desnutrido de un lienzo muerto, una pieza fuera de contexto que añade un signo de interrogación al conjunto.

Katmarce—

domingo, 30 de octubre de 2011

UN BESO FURTIVO

Foto tomada de enriquecaballos.blogspot.com

La respiración era entrecortada. La excitación era evidente. En cada latido del corazón se ocultaba el deseo largamente almacenado en la jaula de la tentación y que ahora se escabullía en bocanadas de aire que se esparcían por un par de labios fundidos en un cálido e intenso beso.

La humedad llenaba cada espacio imaginable entre esos labios carnosos, sonrojados y trémulos que eran guiados por el impulso de un anhelo compartido de forma cómplice y silenciosa.

Un beso eterno, intensamente deseado, con sabor a chocolate amargo y a jengibre. Un beso con paso lento al inicio y un caminar en constante aceleración, conforme el frenesí se desparramaba a través de los cuerpos estremecidos que se escondían en un pasillo oscuro, al final de un callejón. Era un rincón desbordado por la ansiedad, donde apenas se escuchaba a lo lejos el murmullo de una fiesta concurrida en otro mundo que reprocharía lo que ocurría aquí de forma clandestina.

La noche era fría y contrastaba con unas pequeñas muestras de lluvia que se deslizaban entre esos cuerpos que apenas dejaban espacio para la imaginación. Él la lanzó contra la pared y ella quedó desarmada. Su mente la impulsaba a detener el momento, pero su cuerpo quería más.

Con el mismo ímpetu que los animales salvajes defienden a sus crías, la pareja dejó libre sus instintos por medio de sus bocas y se sumieron en el hechizo de la pasión. Buscaban saciar esas fantasías de medianoche tantas veces repasadas en sus mentes, al mismo tiempo que esperaban ahuyentar el tormento que esta prolongada espera les había ocasionado.

Fueron solo unos minutos, no más que eso… Hubo caricias, hubo fuego, hubo humedad, hubo sangre…  No hizo falta desvestirse; eso salía sobrando.

La estocada final llegó tan apetitosa como la entrada de este banquete. El femenino cuello candente, como si acumulara lava a punto de brotar en erupción, se presentaba limpio y bien formado. Era un lienzo plano, vibrante y suave al tacto, justo como se requería para clavar los dientes finos y sedientos de sangre viva.

El galán seductor no esperó más, su lengua probó el dulce sabor de la piel de la mujer que se erizó con el delicado contacto. Un fuerte apretón al cuerpo de la víctima paralizada y un último beso arrebatador en su cuello fueron los elementos que anunciaron el clímax de esta ópera interpretada por una soprano imaginaria que lanzó su nota más alta en el momento en que el vampiro le regaló la eternidad a su presa, a través de un último desliz de pasión prohibida.

Katmarce—

sábado, 22 de octubre de 2011

LOS OSCUROS INSTINTOS HUMANOS


Muamar Gadafi ensangrentado pide clemencia ante sus atacantes encapuchados que lo agreden a golpes a pesar de la sangre que brota desde su cabeza.  Eso es lo que muestran las imágenes de los últimos minutos de vida del que fuera dictador de Libia por más de 40 años, mismas que han recorrido gran parte de los televisores del planeta.

Gracias a este documento visual, hoy se desata la controversia sobre si en realidad el dictador murió a causa de un intercambio de disparos o fue ejecutado a sangre fría. Esto le tocará decidirlo a los organismos internacionales que ya están realizando investigaciones para dar con un veredicto; por lo pronto, el señor ya está muerto y en su tumba, junto con sus restos mortales, también se consumen todas las atrocidades cometidas a un pueblo oprimido por la pobreza.

Precisamente al ver las imágenes que hoy son causa de esta polémica, pienso: “He aquí la grabación de la máxima expresión de los bajos instintos humanos”.

Hay quienes dicen: “él le hizo mucho daño a mucha gente”. Cierto, eso nadie lo niega. Pero, ¿es loable caer a su mismo nivel de barbarie para sentir que se hace “justicia”?... No lo sé… Los árabes definitivamente poseen una cultura muy diferente a la nuestra. Incluso mi forma de pensar es muchas veces tan ambivalente que eso me lleva a caer en contradicciones.

A pesar de ello, me parece que lo ocurrido nos ayuda a poner las barbas en remojo con un poco de reflexión sobre esos instintos primitivos que llevamos por dentro: el deseo de venganza, la ira, el odio, la incapacidad de perdonar y de ser compasivos con los demás.

No soy quien para juzgar las actuaciones de otras personas (por ahí decían: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”), yo no tengo las agallas para lanzar esa piedra, pero al menos este hecho histórico, del cual hoy somos testigos, me lleva a recapacitar sobre cuán capaz es el ser humano para dejarse llevar por el “lado oscuro” de sus pasiones y cuánto camino nos falta por recorrer para convertirnos en una especie avanzada en términos espirituales (no religiosos).

Katmarce—

lunes, 17 de octubre de 2011

LA OTRA CARA DE UN ADIÓS (iv)

Las lágrimas no cesaban a pesar de que había jurado no llorar.  Cuando él la llamó y le dijo: “tenemos que hablar”, su corazón inició un proceso acelerado de deshidratación y el frío de invierno se apoderó de sus extremidades.

La banca metálica antiguo lugar de cálidos besos, ahora se convertía en la carta perfecta que complementaba el juego de palabras de un adiós apresurado e irremediable. “Es hora de partir”, dijo él. Mientras tanto, la mujer trataba de encadenar las palabras, pero estas se liberaron de las ataduras que las contenían en su lecho de silencio: “aún te quiero”, se oyó decir distraída con una voz trémula e intimidada por la respuesta recibida a continuación: “yo te quise en algún momento, pero ya no”...

Eso fue devastador. No hay mañana. No hay dudas. La sentencia fue firme y demoledora. Ahora no solo sus extremidades estaban frías, sino sus entrañas empezaban a congelarse con la ráfaga helada proveniente de una mirada indiferente que había perdido su color y forma.

“Es hora de irme”, dijo el joven un poco inquieto por la situación. Era evidente que él deseaba estar en cualquier parte, menos en esa banca árida del concurrido parque. La mujer no pudo contenerse más y dejó salir sus primeras lágrimas que ya eran demasiadas como para mantenerlas en el anonimato.

Su alma le pedía a gritos un último contacto y mecánicamente tomó aquellas manos fuertes que hoy se sentían como cenizas apagadas, recuerdo de un fuego intenso de muchas noches cálidas: “¿nos volveremos a ver?”... Él respondió con un “tal vez” a secas. Ella sabía que era una respuesta diplomática porque el tono delataba la vaga intención que traspasaba todo su ser.

Con un beso glacial en la mejilla, el muchacho al fin se levantó de la banca y partió sin mirar atrás. En ese instante, la mujer sintió cómo se convertía en una isla de hielo flotante a la deriva, sin asidero en las profundidades y dejándose llevar por corrientes más templadas que llegaban de múltiples lugares. A continuación, un fuerte estallido en su pecho le produjo un hondo suspiro acompañado por la furia de un río incontenible de dolor que encontró su naciente en los ojos marrones que ahora se teñían de soledad.

Katmarce—

PD: Esta entrada corresponde a la otra perspectiva de un relato anterior:

sábado, 8 de octubre de 2011

DESDE MI ÓPTICA

Gracias a todos mis amigos (as) blogueros (as) que me han preguntado el motivo de mi reciente silencio. No hay mucho misterio en eso, simplemente  se trata de una mezcla de varios factores: mucho trabajo, un pequeño bloqueo mental y, por otro lado, me he dado a la tarea de ocupar mi tiempo en otros pasatiempos que también me producen mucha satisfacción.

De ahí nace esta entrada, en la que les comparto algunas fotografías que he logrado capturar en esta constante experimentación mía para mejorar la técnica y buscar buenas composiciones, mientras espero algún día tener un equipo profesional para lograr mejores resultados

Espero disfruten las composiciones e imágenes que encierran tanto significado y sentimiento como mis textos.

Pronto regresaré con más letras.

Katmarce--

Entre pinceles y libros




Estrella hecha flor



Nísperos en su tinta




Un blanco de muerte




Colores en contraste