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Imagen tomada de nube-agua.blogspot.com |
“-¿Sabe qué?... Usted me cae mal por agazapado… Esa vara de estar
intercambiando miraditas y sonrisitas con esa chavala no me cuadra. Yo ya la
enjaché a ella, así que párela.”
“-¿Yo qué hice?”… Contesta el hombre con un
tinte de sonrisa cómplice e incómoda en su tono de voz…
Mientras
tanto, yo venía mirando por la ventana del bus, en un asiento adelante de esa
folclórica pareja, con la menor intención de siquiera mirarlos con “el rabo del
ojo”… ¿Se imaginan qué hubiera pasado si la chica me “pescaba”?... Yo sí, y
mejor me evité un momento incómodo.
Pero
mientras la mujer seguía con el “tele-lele” y el hombre trataba de ignorarla,
la verdad es que la conversación me hizo pensar un poco en la situación del
agazapado y la celosa. En lo personal, no me parece apropiado tener una conversación de ese tipo a plena luz
de una audiencia “buseril”; pero al menos esto me dio pie para
traer el temita a las aguas fértiles de discusiones de este Submarino.
Como dice
mi mamá: “que no alumbre tanto al santo, ni lo queme”. Creo que lo importante
es conducir con moderación y equilibrio. El respeto en una pareja es la base
para que estas situaciones se puedan manejar de la mejor forma. Si el tipo
quiere andar de picaflor, perfecto, entonces lo ideal sería que se mantenga
alejado de relaciones serias para que haga a sus anchas lo que bien tenga en gana. Y si la mujer tiene que andar cuidando al chico
porque intercambia miradas fogosas con otras… Vamos mal… Con un “jaloncillo de
orejas” (y no una escena pública), él debería percatarse de que el asunto ya
se está pasando de la raya.
Estoy
consciente que hay personas muy atractivas en la calle y, ¿por qué no mirarlas
simplemente como se contemplan unos bonitos zapatos caros en un aparador?... Si
existe respeto en una pareja, creo que el complemento ideal de este cocktail es
la confianza de parte de los dos. Pero… Ojo… Tampoco el abuso… Que no se
confunda la “gordura con la hinchazón”, como decía mi abuelita... ¿No les parece?
Katmarce--